segunda-feira, 31 de dezembro de 2012

Prevención


La prevención del Síndrome Metabólico (SM) se centra en el combate a los factores de riesgo para el desarrollo del síndrome (Figura 1). Una alimentación adecuada y la práctica de actividad física son las dos medidas preventivas más eficaces en el combate a los factores de riesgo para el SM.    

Figura 1. Principales factores de riesgo para el Síndrome Metabólico



SOBREPESO Y OBESIDAD

        La simple reducción del peso, hasta alcanzar el considerado normal para la edad y el sexo de cada individuo, sería por sí misma capaz de reducir de forma muy importante la prevalencia del SM. Es más, en más de la mitad de los pacientes con SM, la reducción ponderal sería determinante del control de los demás factores, tales como la hipertensión, la intolerancia a la glucosa y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2), así como de la hipertrigliceridemia (figura 2).

Figura 2. Factores de riesgo que son controlados por la pérdida de peso


           Entre las diferentes estrategias recomendadas en los pacientes con sobrepeso/ obesidad destaca la prescripción de una dieta hipocalórica, las modificaciones de la conducta, el aumento de la actividad física y el soporte psicosocial.
           Las dietas más eficaces para conseguir una pérdida de peso saludable son las que logran una disminución de entre 500 a 1.000 kcal/día. Este objetivo, recomendado por guías clínicas de expertos, busca reducir el peso corporal inicial en un 10% durante un tiempo razonable, entre 6 y 12 meses. No se debe utilizar dietas más bajas que 800kcal, pues no son eficaces para la reducción de peso.


         
         Una alimentación adecuada debe promover:
  1. La manutención del balance energético y del peso saludable;
  2. La reducción de la ingestión de calorias sobre la forma de grasas, lo cambio del consumo de grasas saturadas para grasas insaturadas, la reducción del consumo de grasas trans (hidrogenada);
  3. El aumento de la ingestión de frutas, verduras, legumbres y granos enteros;
  4. La reducción de la ingestión de azúcar libre y de la sal (sodio).




SEDENTARISMO

        La actividade física es determinante del gasto de calorias y fundamental para el balance energético y control del peso. El ejercício físico disminuye el riesgo relacionado a cada componente del SM. 
         El sedentarismo es considerado un importante factor patogénico del SM. Dada la estrecha relación entre sedentarismo y SM, la prevención de este último debe incluir un programa de ejercicio físico regular.


         Un programa de ejercicio regular a largo plazo de suficiente intensidad, duración y frecuencia tiene un efecto favorable sobre la reducción de peso y la distribución de la grasa corporal, produce una mejora de la presión arterial basal, del perfil de lípidos en sangre con elevación de los valores de HDL-colesterol, puede también reducir los triglicéridos y el LDL-colesterol, aumenta la sensibilidad a la insulina




HIPERTENSIÓN ARTERIAL

      Los hábitos alimenticios son la principal medida no farmacológica contra la hipertensión arterial. La adopción del plano alimentario DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) asociado a la práctica de actividad física puede aumentar la sensibilidad a la insulina. Esto plano alimentar implica en la disminución del consumo de alimentos ricos en grasas e la sal, y en el aumento de la ingestión de vitaminas, minerales y fibras. 


         El consumo de la sal debe ser limitado a 6g/dia. Deben ser evitados alimentos procesados como salsichas, encurtidos, enlatados, ahumados. En cambio, los condimentos naturales como el perejil, cebollino y hierbas se recomiendan en vez de condimentos industrializados.  


       Estudios mostran que la práctica de actividad física regular puede promover reducciones clínicamente significativas de la presión arterial. Por lo tanto, esta es una medida preventiva indispensable. 


DIABETES MELLITUS

        Las formas de prevención de la diabetes también estan relacionadas con una alimentación saludable y la práctica de actividad física. La alimentación debe ser equilibrada, evitando la ingesta exagerada de azúcares y grasas. La práctica de actividad física debe ser regular, todos los dias al menos 30 minutos. 

          El ejercicio es un elemento básico en el tratamiento de la diabetes, ya que permite mejorar el control glucémico, y es también eficaz en la disminución del riesgo cardiovascular y la mortalidad en diabéticos.
          Es importante mantener un peso saludable y evitar hábitos como el tabaquismo  y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.


DISLIPEMIA
          
             La dislipemia es la alteración del metabolism de los lipídos, con consecuente alteración de las concentraciones de lípidos y lipoproteínas en la sangre. Esto es un factor de riesgo altamente modificable por medio de una alimentación equilibrada, sobretudo, con bajo consumo de grasas saturadas. 


             La ingestión de grasas es inversamente asociada a la sensibilidad a la insulin no sólo por la relación positiva con el exceso de peso corporal, sino por la calidad del suministro de ácidos grasos. En algunas situaciones, como en la hipertrigliceridemia o cuando el HDL-colesterol es más bajo que el deseado, puede ser necesário aumentar la cantidad de grasas monoinsaturadas. 
             Los ácidos grasos trans aumentan el LDL-colesterol y los triglicerídos y disminuyen la fracción del HDL-colesterol. Por lo tanto, el consumo de esto tipo de grasa debe ser reducido.