La prevención del Síndrome Metabólico (SM) se
centra en el combate a los factores de riesgo para el desarrollo del síndrome (Figura 1). Una
alimentación adecuada y la práctica de actividad física son las dos medidas preventivas más eficaces en el combate a los factores de riesgo para el SM.
Figura 1. Principales factores de riesgo para el Síndrome Metabólico
SOBREPESO Y OBESIDAD
La simple reducción del peso,
hasta alcanzar el considerado normal para la edad y el sexo de cada individuo,
sería por sí misma capaz de reducir de forma muy importante la prevalencia del
SM. Es más, en más de la mitad de los pacientes con SM, la reducción ponderal
sería determinante del control de los demás factores, tales como la
hipertensión, la intolerancia a la glucosa y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2),
así como de la hipertrigliceridemia (figura 2).
Figura 2. Factores de riesgo que son controlados por la pérdida de peso
Entre las diferentes estrategias recomendadas en los
pacientes con sobrepeso/ obesidad destaca la prescripción de una dieta
hipocalórica, las modificaciones de la conducta, el aumento de la actividad
física y el soporte psicosocial.
Las dietas más eficaces para conseguir una pérdida de
peso saludable son las que logran una disminución de entre 500 a 1.000 kcal/día. Este objetivo, recomendado por guías
clínicas de expertos, busca reducir el peso corporal inicial en un 10% durante
un tiempo razonable, entre 6 y 12 meses. No se debe utilizar dietas más bajas que 800kcal, pues no son eficaces
para la reducción de peso.
Una
alimentación adecuada debe promover:
- La manutención del balance energético y del peso saludable;
- La reducción de la ingestión de calorias sobre la forma de grasas, lo cambio del consumo de grasas saturadas para grasas insaturadas, la reducción del consumo de grasas trans (hidrogenada);
- El aumento de la ingestión de frutas, verduras, legumbres y granos enteros;
- La reducción de la ingestión de azúcar libre y de la sal (sodio).
SEDENTARISMO
La actividade física es determinante del gasto de
calorias y fundamental para el balance energético y control del peso. El
ejercício físico disminuye el riesgo relacionado a cada componente del SM.
El sedentarismo es considerado un
importante factor patogénico del SM. Dada la estrecha relación entre
sedentarismo y SM, la prevención de este último debe incluir un programa de
ejercicio físico regular.
Un programa de ejercicio regular a largo plazo de suficiente
intensidad, duración y frecuencia tiene un efecto favorable sobre la reducción
de peso y la distribución de la grasa corporal, produce una mejora de la presión arterial basal, del perfil de lípidos en sangre con elevación de los valores de HDL-colesterol,
puede también reducir los triglicéridos y el LDL-colesterol, aumenta la sensibilidad a la insulina.
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
Los hábitos alimenticios son la principal medida no
farmacológica contra la hipertensión arterial. La adopción del plano
alimentario DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) asociado a la
práctica de actividad física puede aumentar la sensibilidad a la insulina. Esto
plano alimentar implica en la disminución del consumo de alimentos ricos en
grasas e la sal, y en el aumento de la ingestión de vitaminas, minerales y
fibras.
El consumo de la sal debe ser limitado a 6g/dia. Deben ser evitados
alimentos procesados como salsichas, encurtidos, enlatados, ahumados. En
cambio, los condimentos naturales como el perejil, cebollino y hierbas se
recomiendan en vez de condimentos industrializados.
Estudios mostran que la práctica de actividad física regular puede promover reducciones clínicamente significativas de la presión arterial. Por lo tanto, esta es una medida preventiva indispensable.
DIABETES MELLITUS
Las formas de prevención de la diabetes también estan
relacionadas con una alimentación saludable y la práctica de actividad física.
La alimentación debe ser equilibrada, evitando la ingesta exagerada de azúcares
y grasas. La práctica de actividad física debe ser regular, todos los dias al
menos 30 minutos.
El ejercicio es un elemento básico en el tratamiento de la diabetes, ya que permite mejorar el control glucémico, y es también eficaz en la disminución del riesgo cardiovascular y la mortalidad en diabéticos.
Es importante mantener un peso saludable y evitar
hábitos como el tabaquismo y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.
DISLIPEMIA
La dislipemia es la alteración del metabolism de los
lipídos, con consecuente alteración de las concentraciones de lípidos y lipoproteínas en la
sangre. Esto es un factor de riesgo
altamente modificable por medio de una alimentación equilibrada, sobretudo, con
bajo consumo de grasas saturadas.
La ingestión de grasas es inversamente
asociada a la sensibilidad a la insulin no sólo por la relación positiva con el
exceso de peso corporal, sino por la calidad del suministro de ácidos grasos. En
algunas situaciones, como en la hipertrigliceridemia o cuando el HDL-colesterol
es más bajo que el deseado, puede ser necesário aumentar la cantidad de grasas
monoinsaturadas.
Los ácidos grasos trans aumentan el LDL-colesterol y los
triglicerídos y disminuyen la fracción del HDL-colesterol. Por lo tanto, el
consumo de esto tipo de grasa debe ser reducido.











